Aunque este tema no ha sido muy tratado dentro del marco de las situaciones paranormales que se resisten a toda explicación científica hemos creído que por su naturaleza se adecua a este tipo de fenómenología.
En sentido general un ESTIGMA es una marca que de manera negativa generalmente identifica a algo o alguien.
Claro que podemos ahora recordarnos de la época de la esclavitud cuando los dueños “marcaban” a sus esclavos utilizando hierros al rojo vivo para yagar sus cuerpos con letras o símbolos que dieran a ver “a quien pertenecía” el esclavo o esclava . . . algo similar a lo que se le hace hoy a los caballos y las vacas.
Por crueles que nos parezcan estas cosas realmente se hacían; el historiador Procopio de Gaza nos cuenta como los cristianos de la época de la Primera Cruzada (entre los años 1096 y 1099 en el siglo XI), en su fanatismo acostumbraban hacerse marcas o “estigmas” en los brazos y en el pecho, y apunta que se las hacían pegando contra su piel hierros al rojo vivo.
De esta misma manera se marcaba a los niños con una cruz en la frente para así impedir que los mahometanos los robasen para convertirlos en esclavos o simplemente matarlos.
Por supuesto que ponerle una cruz de hierro al rojo vivo en la frente a un niño para indicar que era “propiedad cristiana” fue una práctica tan grotescamente cruel, sádica y salvaje que en ningun modo puede ser cristiana pues contradice el precepto bíblico que prohibe esta acción de “marcar” a las personas cuando expresa:
“. . . no os hareis incisiones en vuestra carne por un muerto ni imprimireis en ella figura alguna . . .”
De manera que si nos atenemos a estas palabras tomadas de la Biblia hasta quienes se imprimen un tatuaje están yendo en contra de un lineamiento de las Sagradas Escrituras.
En el sentido que nos interesa vamos a referirnos a los estigmas como marcas corporales ajenas a la voluntad de la persona que las tiene; como señales perfectamente visibles en el cuerpo de ciertas personas que surgen de una manera fortuíta e impredecible.
Los estigmatizados a los que dedicaremos este epígrafe son personas a las cuales le salen en su cuerpo marcas que se corresponden con las heridas que sufrió Jesús de Nazaret al ser martirizado y torturado durante su crucifixión y calvario.
De modo general los estigmas que se hacen visibles en los casos contemporáneos de personas que manifiestan estos fenómenos son de seis tipos fundamentales:
1- LAS CINCO LLAGAS. Son heridas o extravasaciones de sangre que desde el punto de vista médico se llaman EQUIMOSIS. Estas heridas que pueden ser abiertas o como acumulaciones de sangre que se derrama y acumula por debajo de la piel fuera de sus conductos normales se observa por lo regular, en nuestros estigmatizados actuales, en las dos manos y en los dos pies así como también al costado de la caja toráxica; esta es la llamada “HERIDA DEL COSTADO” que le fue hecha por un verdugo a Jesús de Nazaret con una lanza.
2- Marcas de “LATIGAZOS” en la espalda.
3- Marcas a lo largo de la frente similares a las heridas que provocaron en Jesús la corona de espinas que le impusieron.
4- CRUCES estampadas en la piel y/o diseminadas por todo el cuerpo
5- LETREROS relacionados con la vida de Jesuscristo.
6- SUDORACIÓN SANGUÍNEA. Es decir, algunos estigmatizados “sudan” sangre; este aspecto esta íntimamente relacionado con el #1.
Es importante señalar que los ESTIGMATIZADOS son personas tan normales como usted o como yo; la diferencia estriba en que a ellas en un momento determinado le salen estos estigmas que pueden consistir en cualesquiera de los que señalábamos anteriormente, o varios de ellos simultánea o alternatívamente, o . . . ¡todos ellos!.
Si bien estos casos de personas “estigmatizadas” son raros . . . no son “demasiado raros”.
El primer caso de estigmatizado que recoge la Historia tuvo lugar en el siglo XII en la figura –de dimensión incuestionable— de un monje italiano: SAN FRANCISCO DE ASÍS.
Según una crónica de la época el inexplicable fenómeno le ocurrió en la madrugada del dia 14 de septiembre durante la celebración de la fiesta católica denominada EXALTACIÓN DE LA CRUZ.
Transcribamos textualmente la descripción de la época sobre lo que le pasó a San Francisco de Asís.
“ . . .San Francisco vió descender desde las alturas del cielo a un ángel con sus alas de fuego de claridad deslumbrante . . . (después añade) . . . el ángel descendió con vuelo rápido hasta colocarse a su lado . . . (y continúa) . . . permaneció suspenso en los aires y entonces apareció entre sus alas la imagen de Jesús crucificado . . . (y concluye) . . . la visión desapareció pero en el cuerpo de San Francisco quedaron los estigmas milagrosos que los tuvo hasta el dia de su muerte”
La aparición de estos estigmas en San francisco fue un hecho real más que comprobado; investigaciones históricas muy rigurosas han dado fe de la veracidad de estos estigmas, descartándose entonces que pueda haberse tratado de una leyenda creada en la imaginación de los cronistas de la época o de cualquier otro tipo de fraude.
Hay un hecho insólito que tiene lugar cuando la muerte de San Francisco de Asís.
Al conocerse la muerte del Santo, una monja llamada Clara propuso guardar como reliquias unas prominentes y muy gruesas verrugas de color casi negro que le habían salido a San Francisco de Asís y que por su apariencia semejaban los clavos de hierro que utilizaron con Jesús en la Cruz.
Por inexplicable que pueda parecernos, estas verrugas eran tan extraordinariamente duras que no hubo forma humana de podérselas quitar al cadaver . . . y hasta el Papa Gregorio IX fue testigo presencial de esto.
San Francisco de Asís fue canonizado y llevado por la iglesia a la categoría de “Santo” 12 años después de su muerte.
Al margen de sus estigmas, digamos que San Francisco de Asís fue el creador de la ORACIÓN POR LA PAZ que es, sin dudas, uno de los documentos mas bellos que haya legado hombre alguno a la humanidad.
Después de San Francisco de Asís y hasta nuestros dias se han conocido de miles de casos de estigmatizados diseminados por todos los países cristianos del mundo.
Entre ellos son especialmente notables los casos de estigmatizados italianos, franceses y españoles.
Citemos, solo a modo de ejemplo, algunos de los casos más notables como los protagonizados por :
Las italianas
SANTA CATALINA DE SIENA . . . (del siglo XIV)
MARIA DOMÓNICA LAZZARI . . . (del siglo XIX)
Las francesas
BENITA RANEUREL . . .(del siglo XVII)
SOR JUANA DE LOS ÁNGELES . . . (del siglo XIX)
Las españolas
MARIA RAFAELA QUIROGA (mas conocida como SOR PATROCINIO o también como “LA MONJA DE LAS LLAGAS”)
MONJA AMPARO DE SALAMANCA
La belga
LUISA LATEAU . . .(del siglo XIX)
Las alemanas
CATHERINE EMMERICH . . . (de principios del siglo XX)
TERESA NEUMAN
Algunas personalidades de gran relevancia se han interesado vivamente por estos casos de estigmatizados, como fue el del reconocido escritor alemán IMBERT quien realizó un estudio muy serio tomando como muestra a 321 estigmatizados ( 274 mujeres y 47 hombres).
Podemos imaginarnos cuantos esfuerzos fueron necesarios para poder realizar este trabajo que, en primer lugar, implicó la localización de estos 321 casos por muchos países de Europa y América.
Hoy por hoy el consenso general de los medios científicos sobre el tema de los estigmatizados es que el surgimiento de los “estigmas” tiene un origen eminentemente sicológico; que son el fruto de crisis histéricas en personas muy fanatizadas y altamente sugestionables que, de una manera conciente o no, tratan de imitar al Cristo martirizado tal y como lo ven en las imágenes.
Pero . . . hay que reconocer que en esto hay grandes enigmas, porque personas patológicamente fanáticas las encontramos no sólo en la religión sino prácticamente en todas las actividades; podemos hablar de FANATISMO RELIGIOSO, pero de igual manera pudieramos hablar de FANATISMO CULTURAL, DEPORTIVO, POLÍTICO, etc ; da que pensar que, por ejemplo, en medio de la crisis multitudinaria que se produjo cuando la muerte de Elvis Prestley o el asesinato de John Lennon en cuyos sepelios y honras fúnebres participaron decenas de miles de personas fanatizadas y muchas de ellas visiblemente histéricas . . . ¿Por qué a ninguna de ellas le salieron estigmas relacionados con el Astro del Rock o con el ex-Beatle? . . . quizas hubiera bastado un letrerito en la frente . . .o unos hematomas en los lugares donde Lennon fue herido mortalmente . . . o alguna mancha en la piel que semejara una guitarra . . . sin embargo . . . esto no le ocurrió a nadie !
Hasta donde sabemos el fenómeno de la estigmatización esta relacionado única y exclusivamente con las religiones cristianas; y ahora nos asalta la curiosidad que nos pone a las puertas del enigma: ¿Por qué no las budistas o las mahometanas donde tienen que haber también fanáticos sugestionables?
Uno de los casos contemporáneos más conocidos es el de la Sra. Irma Izquierdo.
Esta humilde muchacha de 19 años estaba a la sasón casada aunque no tenia hijos; era oriunda de Consolación, un alegre poblado en la zona occidental de Cuba; una muchacha normal como tantas; hizo sus primeros estudios en la escuela católica “SAGRADO CORAZÓN” donde recibió clases de catecismo; siendo muy niña representó en tres oportunidades el personaje de Santa Verónica en actividades desarrolladas dominicalmente en la iglesia de su pueblo. Su funcion en la escena teatral implicaba irle secando el sudor y la sangre a Jesús en el camino del calvario.
Ya desde estas tempranas etapas de su niñez Irma aseguraba poder “ver” ciertas figuras religiosas (según los reportes médicos es que ella “padecía de alucinaciones”); y en varias oportunidades que le daban unos ataques muy raros aseguró haber tenido a su lado la figura de Jesuscristo.
Durante la Semana Santa del año 1956 Irma acaparó las primeras planas de todos los periódicos cubanos y la noticia pronto trascendió a toda latinoamerica y otras partes del mundo; se hicieron eco de ella los noticieros radiales y televisivos.
Ya desde algunos dias antes Irma experimentaba algunos cambios raros en sí misma; perdió el apetito y casi no comía, sólo probaba algunos sorbos de vino que acompañaba con pedacitos de pan.
A decir de los siquiatras que después estudiaron su caso, ya desde estos síntomas se apreciaba en ella una idea obsesiva referente a la proximidad de la celebración religiosa.
En ese estado emocional se le presentaron primero sudores sanguinolentos que desde el punto de vista médico se llaman HEMATOHIDROSIS; después se sumió en una profunda crisis de misticismo y fue entonces cuando le brotaron los estigmas en la piel, las marcas de los clavos en ambos pies y manos, los hematomas y verdugones en la espalda y en sus brazos como si hubiera recibido fuertes latigazos; otros hematomas formaban cruces en sus muslos y además un claro letrero en ambos muslos con la inscripción “INRI” que le fue puesta a Jesús de Nazaret durante la crucifixión y que significa “EL REY DE LOS JUDIOS”.
Cuando el pueblo conoció lo que le estaba pasando a Irma y la opinión pública se centraba en ella, Irma pidió que le construyeran una gran cruz con troncos de árboles lo más similar posible a aquella en que fue puesto Jesús.
Cuando la tuvo se la echó al hombro y fue caminando con ella desde su pueblo natal hasta la Ermita de la Caridad del Cobre en el otro extremo de la Isla de Cuba cubriendo unos 900 km de recorrido y llevando siempre tras de sí a una gran multitud que se le solidarizaba en la devosión y la penitencia.
El caso de Irma Izquierdo (hoy viviendo en el exilio ) fue estudiado por eminentes sicólogos y siquiatras que hicieron sobre ella detallados informes con todo el rigor de las investigaciones científicas.
A Irma continúan aún hoy brotándole periódicamente estos estigmas; ella manifiesta que nunca ha dejado de tenerlos. Recientemente Irma fue objeto de una investigación periodística muy seria y documentada por parte de un programa de gran audiencia en la television hispana de Miami.
Es verdad que los casos de personas que sudan sangre han sido también reportados sin que tengan nada que ver con estigmatizaciones; hay otros muchos trastornos tróficos que llevan a que sean sanguinolentos el sudor o también las lágrimas y tienen generalmente su origen en estados emocionales y traumas muy severos y agudos.
Los trastornos tróficos a los que nos referimos tienen que ver con la alimentación celular y los diminutos vasos capilares a través de los cuales circula la sangre llevando los nutrientes a todos los tejidos.
Paradójicamente la Iglesia no acostumbra a prestarle atención a estos casos actuales pese a la veneración que se le profesa al primer estigmatizado de la Historia; los médicos por su parte coinciden en que se trata de crisis histéricas, pero aún así quedan muchos puntos oscuros que hacen que . . . subsista el enigma.
¿Por qué los estigmatizados aparecen sólo en las religiones cristianas y más específicamente relacionados con la católica?, válganos decir que entre tantos cientos de casos que se reportan anualmente en el mundo . . . hay nada más que uno conocido en las religiónes protestantes (María Ana Girling).
¿Por qué han resultado estigmatizadas personas que no han tenido una vida religiosa activa ni una asiduidad a los cultos?
La interrogante está abierta . . . la respuesta aún se escapa de toda explicación lógica.